Seguimos con la serie de publicaciones sobre el nuevo Reglamento Europeo de Fertilizantes. Hoy hablamos acerca de cómo se clasifican los bioestimulantes. Cómo ya advertimos en nuestro anterior artículo «Las 15 principales novedades del nuevo Reglamento Europeo de Fertilizantes» una de las novedades más importantes era que las diferentes funciones de los productos incluían diferentes exigencias de seguridad y calidad adaptadas a los diferentes usos previstos. Es por ello que es importante tener en cuenta los usos previstos para cada CFP Categoría Funcional de Producto.
El mercado de bioestimulantes está creciendo rápidamente, impulsado por factores económicos y sociopolíticos. El Consejo Europeo de la Industria de Bioestimulantes (EBIC) estima que el mercado está creciendo constantemente al 10% ó más por año, con un crecimiento futuro pronosticado en los mismos niveles para el futuro.
Los factores que impulsan este crecimiento continuo son múltiples:
– El uso de bioestimulantes se está extendiendo desde algunos países pioneros como España ó Italia tanto a Europa como fuera de ella. Las empresas de bioestimulantes están expandiendo sus redes profesionales y conexión con nuevos distribuidores que los están ayudando a aprovechar mercados previamente inaccesibles.
– El sector de bioestimulantes ha desarrollado nuevos productos innovadores dirigidos a productos agronómicos con necesidades específicas, atrayendo así nuevos clientes.
– Los productos bioestimulantes se utilizaron inicialmente en la producción orgánica, en cultivos de frutas y hortalizas de alto valor. Se introducen cada vez más en la producción de cultivos convencionales para responder a los imperativos económicos y de sostenibilidad.
– Los recientes precios altos y volátiles de los insumos como los fertilizantes han creado incentivos para que los agricultores optimicen la eficiencia del uso de insumos.
– En respuesta a la demanda de los consumidores de productos alimenticios saludables con un menor impacto medioambiental. Por ello los productores están buscando formas de utilizar productos químicos sintéticos y fertilizantes minerales de manera más eficiente y efectiva. Por lo tanto, los bioestimulantes son cada vez más visto como una forma de mejorar el retorno de su inversión en otros insumos y como una forma de responder a las demandas de los consumidores con prácticas agrícolas “más sostenibles”.
El uso de bioestimulantes en la agricultura corresponde a varios de los principios de la economía circular:
1. Reducción de los recursos finitos para la producción y el consumo
2. Distinguir entre materiales biológicos y técnicos;
3. Usar materiales de una manera que optimice sus flujos y aumente las reservas naturales;
4. Requerir productos innovadores y repensar los sistemas de producción;
5. Aumento de la resiliencia del sistema.
La mayoría de las materias primas bioestimulantes vegetales son recursos renovables como los extractos de plantas y algas marinas o son subproductos animales revalorizados de la cadena agroalimentaria o procesos industriales. Solo una pequeña minoría de recursos son minerales ó químicos.
Los bioestimulantes ayudan a mejorar los rendimientos y la calidad agrícola al tiempo que permiten que las plantas usen fertilizantes de manera más eficiente, haciendo que el uso de otros insumos sea más sostenible. Algunos bioestimulantes contienen nutrientes de suelo disponibles para las plantas, reciclando así los nutrientes in situ que de otro modo se perderían en el medio ambiente.
Los bioestimulantes pueden ayudar a reducir el flujo de insumos en el ciclo biológico de la agricultura hacia la cantidad necesaria para un uso óptimo, contribuyendo así a crear un sistema más equilibrado para cumplir demandas crecientes con menos impactos no deseados.
La legislación actual incluye a los bioestimulantes en el Real Decreto 999/2017 en el grupo 4 Abonos Especiales tipificados como:
– Aminoacidos obtenidos mediante síntesis, hidrólisis ácida, hidrólisis alcalina, hidrólisis enzimática ó fermentación a través de microorganismos.
– Acidos Húmicos obtenidos por tratamiento de turba, leonardita ó lignito con hidróxido potásico ó bien a través de tratamientos físicos hasta granulación para obtener un tamaño homogéneo inferior a 10 mm. También se encuentran incluidos aquellos ácidos húmicos obtenidos procedentes de enmiendas orgánicas tanto de origen animal ó vegetal.
– Extracto de alga Ascophyllum nodosum obtenida por extracción físico (deshidratación, trituración, percolación y evaporación) o extracción con soluciones alcalinas (Potasa)
– Extracto de algas Ecklonia máxima obtenida por extracción física
– Suspensión de silicato potásico
– Suspensión de silicato sódico
– Producto obtenido por fusión de arena con carbonato de potasio
– Acondicionadores de la hidratación a base de carboximetil-celulosa (CMC) obtenida por extracción con ácido monocloroacético y sosa caústica.
– Abono a base de Lipo-Quito-oligosacáridos (LCO,s) SP-104 obtenido por síntesis química y para uso exclusivo de semillas de cultivos extensivos.
– Micorrizas
– Microorganismos no micorricicos
Solo estos dos últimos se encuentran clasificados en cuya función principal es estimular los procesos biológicos de la planta mejorando la eficiencia de la planta en la absorción o en el uso de nutrientes, su tolerancia al estrés abiótico o la calidad de la cosecha. El resto se encuentran bajo la definición de que son productos que aportan a otro material fertilizante, al suelo o a la planta, sustancias para favorecer y regular la absorción de los nutrientes o corregir determinadas anomalías de tipo fisiológico.
Asimismo solo las micorrizas y los microorganismos no micorrícicos se encuentran obligados a ser registrados previamente a su comercialización. Para dicho registro es obligatoria la conclusión favorable de la eficiencia agronómica de la formulación concreta que se pretende inscribir resumiendo las condiciones de uso, como dosis, formas de aplicación, cultivos, incompatibilidades e interferencias detectadas, etc… Entre las posibles acciones que se contemplan son:
– Incremento de la cosecha
– Disminución de las necesidades de aportar nutrientes
– Mejorar la calidad de la cosecha indicando el rasgo que se toma en consideración y que debe de poderse medir de forma específica.
– Mejora de la resistencia de la cosecha a estrés abiótico (sequía, heladas, calor, etc…)
– Adelanto de la cosecha
– Enraizamiento
– Otras siempre susceptibles de medida objetiva.
En ningún momento se pueden incluir acciones que entren en el ámbito de acción de los productos fitosanitarios, entre ellas:
– Control de plagas o enfermedades
– Mejora de la resistencia al estrés biótico
– Mejora de la respuesta sistémica adquirida (SAR)
– Fitoprotección frente al uso de productos fitosanitarios
– Otras
Hay que tener en cuenta que si en alguno de los ensayos se muestra un efecto positivo del producto a su acción como producto fitosanitario, el resultado se debe de considerar negativo. Asimismo si el microorganismo figura en la lista de sustancias activas de productos fitosanitarios ya no se podría inscribir en este registro.
El nuevo Reglamento tiene en cuenta que los bioestimulantes no son aportes de nutrientes propiamente dichos, si bien estimulan los procesos naturales de nutrición. Cuando solo sirven para mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes de los vegetales, su tolerancia al estrés abiótico, sus propiedades de calidad o para incrementar la disponibilidad de nutrientes inmovilizados en el suelo o la rizosfera, tales productos son por naturaleza más similares a los productos fertilizantes que a la mayor parte de las categorías de productos fitosanitarios. Actúan además de los fertilizantes, con el objetivo de optimizar la eficiencia de dichos fertilizantes y reducir las dosis de aplicación de los nutrientes. Es por ello que como consecuencia se procede a modificar el Reglamento (CE) 1107/2009 de la siguiente forma:
– Articulo 1.b. el cual indica: “influir en los procesos vitales de los vegetales como, por ejemplo, las sustancias que influyen en su crecimiento, pero de forma distinta de los nutrientes” se modifica por “influir en los procesos vitales de los vegetales como, por ejemplo, las sustancias que influyen en su crecimiento, pero de forma distinta de los nutrientes o los bioestimulantes de plantas”
– Se incorpora la nueva definición de bioestimulante de plantas.
En el nuevo Reglamento europeo de Fertilizantes se incluyen los bioestimulantes de plantas como categoría funcional de producto (CFP) nº 6 clasificándolo en dos tipos: Bioestimulantes de plantas microbianos y no microbianos. Para los microbianos se indican que estarán constituidos por un microorganismo o un grupo de microorganismos que no hayan sido sometidos a ningún tratamiento que no sea secado o liofilizado y figuren entre los siguientes géneros:
– Azobacter spp.
– Hongos micorrízicos
– Rhizobium spp.
– Azospirillum spp.
En principio entendemos que se crearán procedimiento para aumentar los géneros a poder comercializar.
Para los no microbianos se indica que deberán ser distintos de un bioestimulante microbiano.
La función principal de los bioestimulantes de plantas consiste en estimular los procesos de nutrición de las plantas con independencia del contenido de nutrientes del producto, con el único objetivo de mejorar una o varias de las siguientes características de las plantas y su rizosfera:
a) Eficiencia en el uso de los nutrientes
b) Tolerancia al estrés abiótico,
c) Características de calidad ó
d) Disponibilidad de nutrientes inmovilizados en el suelo y la rizosfera
Asimismo establece valores límite de contaminantes que no deberán superar:
– Cadmio (Cd): 1,5 mg/kg de materia seca
– Cromo hexavalente (Cr VI): 2 mg/kg de materia seca
– Plomo (Pb): 120 mg/kg de materia seca
– Mercurio (Hg): 1 mg/kg de materia seca
– Niquel (Ni): 50 mg/kg de materia seca
– Arsénico inorgánico (As): 40 mg/kg de materia seca:
– Cobre (Cu): 600 mg/kg de materia seca
– Zinc (Zn): 1500 mg/kg de materia seca
Para los bioestimulantes microbianos se establecen los siguientes límites de concentración de patógenos:

Donde:
n= número de unidades que constituyen la muestra
c= número de unidades de la muestra que presentan valores superiores al límite establecido
Para los bioestimulantes no microbianos se establecen los siguientes límites de patógenos:

Dónde:
n= número de muestras del ensayo
c= número de muestras en las que el número de bacterias expresado en ufc puede situarse entre m y M
m= valor umbral del número de bacterias expresado en ufc considerado como satisfactorio
M= valor máximo del número de bacterias expresado en ufc.

Actualmente existe un grupo de trabajo denominado CEN/TC 455 el cual se encuentra preparando las siguientes normas y del cual ha salido la mayor parte de la información de este artículo.
– Preparación de muestras
– Muestreo
– Tolerancia al estrés abiótico
– Principios generales
– Eficiencia en el uso de nutrientes
– Reclamaciones – Disponibilidad de nutrientes confinados en el suelo o la rizosfera
– Calidad de cultivo
– Determinación de Rhizobium spp.
– Determinación de Shigela spp incluyendo toxinas y metabolitos respectivos
– Determinación de Escherichia coli incluyendo toxinas y metabolitos respectivos
– pH en productos microbianos: Determinación de pH
– Determinación del contenido de levadura y moho
– Determinación del recuento de placas anaérobicas
– Determinación de Azobacter spp.
– Determinación de Listeria monocytogenes incluyendo toxinas y metabólicos respectivos
– Determinación de salmonella spp incluyendo toxinas y metabolitos respectivos
– Determinación de hongos micorrícicos
– Determinación de enterococcaceae incluyendo toxinas y metabolitos respectivos
– Determinación de Azospirilum spp.
– Determinación de Vibrio spp. incluyendo toxinas y metabolitos respectivos
– Determinación de elementos (Cd, Pb, Ni, As, Cr, Cu y Zn)
– Digestión por aqua regia para la posterior determinación de elementos
– Determinación de arsénico inorgánico
– Determinación de fosfonatos
– Determinación de cromo (VI)
– Determinación de mercurio
– Determinación de materia seca
– Terminología
– Determinación del cloruro en ausencia de material orgánico
– Cantidad / Volumen

Con estas normas se pretende conseguir los siguientes beneficios:
– Facilitar el comercio de bioestimulantes mediante el desarrollo de métodos estandarizados de ensayo que mejore la confianza del sector agrario
– Ayudar a eliminar barreras al comercio tanto en Europa como a países fuera de la UE.
– Mejorar la confianza del consumidor en el fabricante y en el mínimo impacto ambiental de los bioestimulantes.