Elegir entre CMC 13 (oxidación térmica) y CMC 14 (pirólisis/gasificación) no es solo una decisión técnica: impacta en tu modelo de negocio, tu CAPEX y tu acceso a mercados CE. En términos simples, CMC 13 convierte corrientes no peligrosas en un material mineral (cenizas, fosfatos calcinados) perfecto para recuperar nutrientes como P, Ca o Mg. Por su parte, CMC 14 genera biochar con carbono fijo estable, pensado para mejorar suelo, retener agua y nutrientes, y aportar funcionalidad edáfica.
La clave está en el objetivo: si buscas nutrición mineral y flujos como lodos, estiércoles o digestatos, CMC 13 suele ganar; si tu apuesta es calidad de suelos y valorización de biomasa limpia (maderas no tratadas, pajas, subproductos agrícolas), CMC 14 toma la delantera.
Ojo a la conformidad: ambos deben cumplir Reg. (UE) 2019/1009 (Anexo III, trazabilidad y seguridad). En CMC 13 vigila metales y posibles dioxinas; en CMC 14, controla PAHs/dioxinas y evita plásticos en la entrada. Además, en ambos casos suele aplicar REACH por tratarse de sustancias fabricadas.
