La Declaración de Mercancías Peligrosas (DGD) es un documento crítico regulado por códigos como ADR, IMDG o IATA, y su correcta emisión es clave para evitar incidencias logísticas y sanciones.
Según el Código IMDG, el responsable legal es siempre el expedidor (shipper) que figura en el conocimiento de embarque, aunque la mercancía salga de las instalaciones de un tercero.
En muchos casos, el proveedor puede preparar la DGD por cuenta de su cliente, siempre que quede claramente indicado y sin asumir la responsabilidad legal del expedidor.
Una redacción correcta del shipper, una nota “on behalf of” y una adecuada trazabilidad documental son esenciales.
No gestionar bien este punto puede generar bloqueos de carga, responsabilidades cruzadas y riesgos contractuales.
